- TORILES.COM
- LIC. ALFREDO FLÓREZ G.
- +52 5520 96 9022
Jueves, 19 Feb 2026 CDMX.- Quien fuera novillero y padre de los matadores Mario y Mariano del Olmo.
El arquitecto don Mario del Olmo falleció de causas naturales a los 90 años, y su deceso ha generado una gran consternación por tratarse de un entrañable personaje de la Fiesta de México, que en los años recientes habían tenido una mayor visibilidad en plazas de toros y callejones.
Y ello se debía a las labores profesionales de sus hijos, los matadores Mario y Mariano, el primero como apoderado y ganadero, y el segundo como gerente de la empresa Espectáculos Monterrey.
Don Mario del Olmo Sánchez nació en la Ciudad de México el 14 de diciembre de 1935, y gracias a su relación con don Hugo García Méndez, que fue su compañero en la adolescencia, se aficionó a los toros y comenzó a acudir a las ganaderías de Tlaxcala. De esta manera se enamoró de la tauromaquia y no dudó en comenzar a torear en las tientas, para luego vestirse de luces como novillero.
Cuando se inscribió a la carrera de arquitectura, mantuvo viva la llama de ser torero, y cuando ganó una beca para estudiar en Europa, permaneció una temporada en España y su afición taurina se acrecentó todavía más, sobre todo después de entablar amistad con el maestro César Girón, en esos años en que el famoso espada venezolano estaba en la cima del toreo.
Una vez que se recibió como arquitecto dejó de lado su pasión de querer ser torero y se concentró en su actividad, en la que fue un hombre trabajador, disciplinado, que construyó obras en distintas regiones del país y también del extranjero. De talante taurino destaca la plaza de toros de Villahermosa, el auditorio -Silverio Pérez- de la Asociación Nacional de Matadores, y la remodelación de la Plaza México, cuando su íntimo amigo Chucho Arroyo lo invitó a formar parte del Patronato Taurino del Distrito Federal.
De su relación con doña Dalel Zarur González, pariente de los ganaderos de Coaxamalucan, nacieron sus hijos que serían toreros, y también Dalel y Amira, con los que siempre mantuvo una relación cercana, derivado de su amenidad, simpatía y sencillez.
Si él no pudo ver realizado su sueño de ser torero, acabó realizándose, en este sentido, a través de sus dos hijos varones, que se doctoraron en 1992 en Texcoco, y 2003, en Tlaxcala, respectivamente. Y de esta manera canalizó su afición en los años por venir, ya fuera acompañándolos a las tientas o a las plazas de toros, con la misma alegría que nunca le abandonó porque fue una persona muy positiva y jovial, que no aparentaba la edad que tenía.
Porque delante de un café o en una conversación informal, don Mario, -El Arqui-, siempre tenía escondida una enseñanza, una anécdota, una frase jocosa, en una forma de ser y de estar en la vida que estaba revestida de bondad.
Su cuerpo será velado en la Agencia Gayosso de Félix Cuevas a partir de este jueves a las 14:00 horas. Desde aquí expresamos nuestro más sentido pésame especialmente a Mario y Mariano, pero también a sus hijas, y demás parientes y amigos que tuvieron la oportunidad de conocer y tratar a una persona de esas que cada vez nos quedan menos.
Fotos: Archivo